En torno a Villodrigo (III)
Villaquirán de los Infantes, Villanueva de las Carretas, Villazopeque y Los Balbases
JOSÉ BADIOLA
Villaquirán de los Infantes
Saliendo de Pampliega (ver CARRIÓN nº 361), hacia Castrojeriz o hacia la autovía Palencia-Burgos (N-620) el siguiente municipio al que entramos es éste de Villaquirán de los Infantes. Y lo primero que encontramos es el caserío que rodea a “La Estación”, esto es, a la estación del ferrocarril Venta de Baños-Burgos que corresponde a esta localidad. Una estación recientemente remodelada pero que ha quedado un tanto aislada a causa del paso superior de la carretera sobre la vía. Poco más adelante, el cruce de esta carretera por la que procedemos de Pampliega con la antigua N-620, continúa con cierta vitalidad manteniendo algunos servicios –gasolinera, bares, hostales, algún restaurante, oficinas bancarias, …– y una fábrica de harinas, una concesión de maquinaria agrícola, una fábrica de piensos, etc. Y continuando hacia Castrojeriz, pasaremos sobre la autovía –a la que podemos acceder– y ascenderemos inmediatamente al núcleo rural de Villaquirán en el que nos recibe su plaza Mayor con una fuente central en una isla arbolada frente al pretencioso edificio de su ayuntamiento. Más adelante, una placita alberga el rollo justiciero con su base con escalones y una pequeña fuente abandonada que afea el monumento. Continuando, al fondo está la iglesia de Ntra. Sra. de la Natividad. Con un porche previo a la estrecha entrada de arco apuntado, el cementerio adosado, y la torre rectangular con reloj y un “campanille” superior.
Algunas placitas más, sobrias edificaciones de piedra de sillería, otras que destacan por su expresiva decoración exterior, juegos infantiles junto a la iglesia, calles en desnivel… conforman el conjunto.
Villanueva de las Carretas
Junto al cruce de la antigua N-620 con la carretera Pampliega-Castrojeriz y un poco más allá, dirección Burgos, se ubica Villanueva de las Carretas, un pueblecito alineado con la carretera con pocos edificios –algunos de ellos abandonados– su sencilla iglesia con espadaña, una pequeña ermita “casera” y un típico club de carretera (Las Carretas) con aparcamiento propio.
Villazopeque
Tomando la autovía dirección Palencia, el siguiente cruce con acceso desde la misma, a la izquierda nos conduce a Villazopeque (a la derecha se sitúa una de tantas gasolineras que jalonan este tramo de autovía). Descendiendo el paso sobre la autovía, una carreterita a la derecha conduce a un taller mecánico y a una industria transformadora de forrajes (o similar). Después se vuelve a subir un segundo paso superior sobre la vía del ferrocarril y se desciende ya avistando Villazopeque, con su iglesia a la derecha junto al ayuntamiento, con entradas a ambos edificios por la plaza de la Constitución. La entrada al recinto amurallado de su iglesia se realiza a través de un arco pétreo y la portada de entrada a la iglesia se encuentra bajo la torre de ésta.
Un trazado bastante irregular de sus calles, un cierto abandono, un parque infantil con vistas a Pampliega al fondo y poco más conforman esta pequeña localidad junto a la autovía y la vía del tren.
Los Balbases
Continuando de nuevo por la autovía dirección Palencia, el siguiente cruce que anteriormente (ver CARRIÓN nº 360) nos conducía a Villaverde Mogina, por la derecha ahora, nos permite el acceso a unos 4,5 km. a Los Balbases por una cuidada carretera.
Al llegar a esta localidad, nos sorprenden sus dos grandes iglesias elevadas sobre el caserío.
En primer lugar visitamos el barrio situado a la derecha, barrio grande o de San Esteban que nos recibe con un bello arco de una muralla desaparecida, aunque varios metros de paredes pétreas en su entrada parecen proceder de aquella. Un arco con acceso previo en rampa que da paso a la plaza del Arco, detrás, y a una calle que permite adentrarse en este barrio tal vez más poblado y más asentado que el otro.
Callejeando y observando numerosas edificaciones en piedra, algunos comercios, algún bar -hasta uno de copas según reza su cartel- etc, llegamos a toparnos con la imponente iglesia de San Esteban con una curiosa escalera que permite el acceso a la misma, una gran portada abocinada bajo un gran rosetón, de tres naves y crucero, una portada a oriente, un museo de arte sacro en su interior y, según reza un cartelito descriptivo previo, con un gran retablo recientemente restaurado. De aquí era y pintó tablas de ambas iglesias, “El maestro de Los Balbases”. El resto del barrio está bien surtido de arcos de acceso a edificios, algún escudo, plazas … y sólidas construcciones, además de un edificio con un cartel que reza como Museo Etnológico, cerca del arco.
Entre ambos barrios de Los Balbases se encuentra en lo más bajo de la depresión que los separa, la recién renovada Plaza de Castilla y León que, alrededor, sitúa los edificios administrativos o de servicios del ayuntamiento, el teleclub, la farmacia y otro ala más, que, al otro lado, se completa con un protegido parque infantil. Una fuente también recuperada, aparcamientos, un paso sobre un arroyo y, un poco más allá, el gran polideportivo cubierto, dan paso al barrio pequeño o de San Millán que, con un trazado más irregular aún de sus calles, está presidido también por su imponente iglesia de San Millán, más alargada y aislada que la anterior de San Esteban y situada sobre la plaza “Don Saturnino Martín”.
Con acceso por rampa o por una zigzagueante escalera, sorprende su ornamentado pórtico también con numerosas arquivoltas pero aquí, además, plagada de figuras. Como su iglesia “rival”, también tardorrománica en origen (del siglo XIII) conserva otra portada a levante e interesantes aspectos constructivos aunque una de las restauraciones de una de sus naves está rematada en ladrillo. También tiene un interesante retablo realizado por el mismo Maestro de Los Balbases y otros elementos de interés en su interior (un cristo, la talla de una virgen, etc.)
Circunvalando un tanto la localidad, junto al polideportivo, por la calle La Cañada, se encuentra tras aquél la residencia de tercera edad San Antón junto a un cuidado jardín que parece propio.

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