FLAVIANO CASAS MARTÍNEZ

El modelo capitalista determina el futuro de los pueblos: China, la fábrica del mundo; India, la oficina; Estados Unidos, el cuartel; y Europa, el geriátrico. Pues bien, Castilla y León, el asilo de España, el vertedero industrial, la cárcel, y el sarcófago nuclear. Lamentablemente el tiempo da la razón de los hechos, mientras los políticos y cabecillas de esta Castilla “nostra” recurren a la tocata propagandística que acompaña la incesante fuga de los jóvenes. El modelo burocrático de nuestra región, la inoperancia de las diputaciones, los organismos oficiales anclados en estructuras trasnochadas, han sumido a la agricultura y la ganadería, –motor esencial de nuestro desarrollo–, en la ruina económica y en la quiebra social. Ello se traduce en el abandono del Campo y en la huida de los jóvenes, especialmente de alta cualificación universitaria.

Los campesinos han perdido la capacidad crítica, la tradición, los mercados, hasta el espíritu de cooperación; y con ello también la capacidad de defenderse a sí mismos, al caer en las garras de las multinacionales bajo un poder político (regional y nacional) ajeno a los intereses del Campo. Ha primado más el cochecillo eléctrico, los edificios faraónicos (villa romana de La Olmeda y tantos otros), cuando las cabeceras de comarca están huérfanas de inversiones, imprescindibles para asentar industrias transformadoras y establecer vías de comercialización. Los polígonos industriales han resultado un fracaso al estar alejados de la realidad de las comarcas. Se ubican próximos a las ciudades, al socaire de la especulación, (macro-polígono de Valladolid) donde, tras varios años, los labradores expropiados ni han sido indemnizados, ni pueden recuperar y volver a labrar sus fincas.

Por su parte los sindicatos agrarios bipartidistas agitan las banderas de sus respectivas dependencias políticas. “Divide y vencerás”,m en aras del voto inútil del “señor Cayo”, en provecho de la granja La Luz, de Puleva y la duquesa de Alba que son las mayores perceptoras de ayudas europeas, del pocero de Sesenia, del ladrillero de Burgos, de los reyes de la pala… A las pedanías y municipios de nuestra región los van a redimir ahora los alcaldes “atómicos” con la sublime idea de instalar un sarcófago nuclear. ¿Qué mercados acogerían los productos agro-pecuarios de Castilla y León? - El sol de Castilla se oscurece, la luz se hace sombra… ¡Apaga y vámonos!

Al Campo le asaltan muchos enemigos; pero somos conscientes que la agricultura ecológica, los espacios naturales, los ecosistemas, los montes, ríos vivos…, incluso la estabilidad social, se asientan en este sector básico por excelencia. El Campo necesita autonomía plena, acabar con la dependencia, rechazar los trasgénicos, y recuperar razas y semillas autóctonas. Establecer redes de comunicación, –Vía Campesina–, de intercambio, de servicio directo entre labradores, ganaderos y consumidores, y crear cooperativas de crédito campesino, ajenas al “músculo financiero” por el que se pelean la Junta y los sindicatos mayoritarios en la búsqueda de puestos vitalicios.

Si las grandes industrias lácteas apoyadas por la Junta, importan leche de Francia; y los cultivadores de remolacha trabajan para una multinacional inglesa, qué más nos resta por ver. Si la savia juvenil huye de Castilla y León, y los talentos se pierden por otras latitudes; a cuantos aún permanecemos apegados a la tierra, sólo nos queda levantar la bandera de la resistencia y de la lucha por un “mundo rural vivo”, libre de ataduras y dependencias.